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La vida es una pequeña gota, dentro de un enorme vaso, y pocos saben conservarla sin que esta se acabe demasiado rápido. Por eso existen muchas historias que marcan a ésta. La historia del universo está llena de grandes conflictos, sucesos extraordinarios que hacen que la vida fuera interesante y atrapante. Muchos viven aventuras emocionantes, con las que luego al llegar a casa, se enorgullecen de contarlas, existen seres que han nacido para cambiar el destino, y lo han logrado a través del tiempo, han hecho hazañas tan asombrosas que la mayoría han pasado a la historia. Pero otras no... Ya que no siempre todo es feliz, porque donde siempre hay luz siempre estará la oscuridad para oponerse a ella y tratar de evitar que ésta ilumine. La vida tiene muchas historias, pero nos centraremos en una, una la cual se puede decir... Que no es un simple cuento de hadas.

Desde pequeños han oído y visto historias de grandes superhéroes, correctos y perfectos en todos sentidos... Pero esta, es una historia distinta.

Sonando la alarma del despertador.

— ¿Ah? ¿Ya son las 8 de la mañana? La concha de la lora, ni ganas de levantarme... Dormiré tan solo 5 minutos más. – Apaga el despertador de su celular.

Muy distinta...

Esta historia tiene pasado, presente y futuro.

El Kōgutis es un deporte que sale de una de las ramas de las artes marciales, siendo el deporte más practicado en todo el mundo, quitándole el puesto al fútbol, béisbol, basketball, a la natación y al tenis. Actualmente es tan famoso que todas las escuelas del mundo, desde occidente hasta oriente, dan alrededor de 5 horas semanales de Kōgutis a sus estudiantes, sin duda alguna, volverse un profesional del Kōgutis es la meta de la mayoría de los jóvenes de hoy en día, incluyéndome.

Media hora después fue cuando desperté del todo.

— *Bostezo* Me pregunto... ¿Qué hora será? – Miré el despertador y...

— ¿¡L-LAS 8:45!? –

Me levanté de cama, si estando dormido fuese consciente de la noción del tiempo, estas cosas podrían evitarse, argh.

— Bien, creo que será la hora de entrenar. –

¡Así que haré todo lo posible para convertir éste sueño en realidad y me convertiré en el mejor jugador de Kōgutis que jamás ha existido! ¡Seré una leyenda!

Fui directo a mi patio a la velocidad de una bala, llegó la hora de hacer mi rutina ejercicios matutinos diarios.

Empecé con unas clásicas flexiones. — Uno... Dos... Tres... Cuatro... Cinco... –

Seguían los abdominales — Cinco... Seis... Siete... Ocho... Nueve... –

Lo siguiente era hacer barras, si me lo preguntan me encargué personalmente de colocar unas. — Siete... O-ocho... Nu-nueve... D-di-dii-diez... –

Finalicé levantando algunas piedras de gran tamaño, ya sé, no parece la gran cosa. — E-Esta ya es la decimosexta piedra pesada que recogí hoy. *Jadeando* Des... Después de dos horas de entrenamiento, ya no puedo más... – Exclamé entretanto me lanzaba agotado hacia el césped.

Si, amigo lector, este soy yo, un joven superdotado, amante de los animales, fanático de la ciencia ficción, poco sociable, etc. Como sea, a veces siento que soy el único que comprende mi mente, prefiero sentarme a leer un libro cientos de veces antes que ir a una fiesta, prefiero escuchar música clásica antes que las cosas que escuchan los jóvenes de mi edad. Cómo verán no hay nada interesante en mi... Por ahora.

¡Oye, Zeki! ¿Qué hora crees que es? — Dijo una voz bastante familiar. –

Volteé para encontrarme nada más, y nada menos que con *Redoble de tambores * Mi mejor amiga.

— ¿E-eh? ¿Hana...? ¿Qué haces aquí? –

— ¿Cómo que qué hago aquí? ¿Acaso no tienes el despertador activado? – Dijo Hana.

Mientras me sentaba en el pavimento, restregándome los ojos, Hana cogió mi celular que estaba en mi bolsillo.

— Vaya, como lo suponía, el despertador está desactivado. Tienes suerte de que me tome la molestia de activarlo por ti. – Me dijo Hana mientras veía mi celular, un tanto seria.

— Oye... * Hablando mientras bostezaba * No deberías usar el teléfono de los demás así como así, esas cosas son privadas. –

Bah, el primer día de clases ha empezado... El primer día de 7 de la semana, la primera semana de las 4 del mes, el primer mes de los 12 del año, el primer año de los 10 de la década, la primera década de las 10 del siglo... Espero tener suerte éste año...

— Mejor ve a bañarte, mientras tanto te haré el desayuno, no falta mucho para que las clases empiecen. – Me dijo Hana mientras tira mi celular a un lado.

Claro, claro, como digas... Bien, ella es mi mejor amiga y vecina de la infancia, Hana Crescentia, la conozco desde que tengo memoria y... Esperen, ¿acaso está de broma? ¡Son las 9 de la mañana y las clases empiezan a las 12!

— ¡Estás loca si crees que me despertaré tan temprano para ir a la escuela! – Exclamé mientras me tiraba en el suelo.

30 minutos después, me senté a desayunar junto a Hana, ella me mostraba una gran sonrisa, ¡pero no crean que es una mujer dulce, no señor, para nada! Bueno... Vi el desayuno mientras el chichón de mi cabeza se inflamaba más y más del golpe que recibí de la "amada" Hana.

—Malo... ¿Estás pensando cosas horribles de mí aun cuando me tomó la molestia de prepararte el desayuno? – Decía Hana, mostrándome una cara rígida, como de preocupación o algo parecido.

— No es cierto, sólo pensaba en lo delicioso que se ve. Buen provecho. – Le respondí mientras me llevaba una cucharada de comida a la boca.

Bueno, no crean que lo que dije fue mentira en su totalidad, si algo tengo que envidiar de Hana es su habilidad para cocinar, creo que debería ser el chef de un prestigioso restaurante, pero mientras tenga estos desayunos en mi casa para mí, no me quejaré.

— ¿Y bieennn? – Fue lo que dijo en cuanto me vio dar el primer bocado, como esperando una respuesta de mi parte.

— ¡Está delicioso! – Dije en tono agradable, pues, era la verdad, mientras ella por su parte me dedicaba una gran sonrisa de oreja a oreja. — Y... ¿Podría saberse por qué iremos a la escuela una hora antes de la hora a la que entramos? – Aproveché de preguntar, no pensaba quedarme con el beneficio de la duda y, viendo que mi reseña le agradó, ¿Por qué no?

— Recuerda que soy la presidenta del consejo estudiantil; debo organizar unas cuantas cosas y prepararme para el discurso de bienvenida. – Respondió con suficiencia.

— Y eso significa que tengo que ir a esa misma hora porque... –

— Tonto, eres el vicepresidente, ¿recuerdas? –

Ah, claro, cómo olvidar como tú mejor amiga te convierte en vicepresidente sin tomar tu opinión...

Termino mi desayuno y me cepillo los dientes. Será un año difícil, ¿eh? Bueno, ¡el lado bueno es que por fin podré entrar al grupo de Kōgutis! ¡Estuve esperando tanto tiempo poder estar en segundo año para esto! ¡El Kōgutis es lo que más me interesa en esta galaxia! Salí de la casa junto a Hana con una gran sonrisa; miré al frente y vi que ya habíamos llegado a la estación de bus, ¿tan rápido hemos llegado? Bueno, es cierto, Hana siempre camina con un ritmo muy acelerado, por lo que cuando camino con ella, tengo que seguirle el paso...

Nos subimos al autobús y nos sentamos en un par de sillas cercanas a la puerta; me sorprende que no esté el bus lleno de estudiantes, siendo el primer día, no sólo van estudiantes a la escuela, sino también sus padres. Miré mi teléfono y vi la hora, pff, ya sé porque nadie más que nosotros y el chófer están en éste bus. ¡Apuesto lo que sea a que ni el director ha salido de su casa!

Mientras miraba algo irritado a Hana, quien veía los autos pasar por la ventanilla, noté que llevaba un maletín en sus piernas.

— Oye, Hana, ¿por qué llevas un maletín a la escuela? – Le pregunté.

— Aquí están todos los documentos del consejo estudiantil del año pasado, información de los estudiantes, clubes, materias, y más cosas. – Respondió Hana.

— ¿Por qué las llevas en hojas? ¿No sería más fácil escribirlo en una computadora o algo así? –

— Sí, pero pasa que el estúpido ex-presidente del consejo lo hizo todo en papel y me los entregó ayer, ¡a la media noche! –

— Vaya problema... –

— ¿Es eso una arruga? ¿¡TIENES UNA ARRUGA EN TU UNIFORME!? – Exclamó horrorizada, alzando la voz.

— O-Oye, relájate, olvidé planchar el uniforme ayer. – Respondí con los nervios de punta.

— ¡Inaceptable! ¡Eres el vicepresidente! ¡Debes tener una apariencia de profesional! – Dice ella en lo que empezó a intentar quitar la arruga de mi camisa, no veo porqué tanto escándalo por una arruga, eres la única que se fija en esos detalles. — Bien, pude hacer algo... Zeki, ¡es nuestra oportunidad para cambiar la academia Santos Guerreros de Leyenda! ¡Es nuestra oportunidad para ser reconocidos por hacer una gran diferencia en la academia, todos cuentan con nosotros! –

Pregúntame cuanto me interesa tener un escritorio lleno de papeleo por hacer... *Suspiro* Bien, y así fue como mi libertad salió volando de mi cuerpo... Pero eso no importa, ¡mi objetivo principal éste año es convertirme en un jugador de Kōgutis y poder entrar a los campeonatos regionales y patear traseros!

Mientras Hana continuaba con uno de sus discursos interminables de la moral y el profesionalismo, pude ver como el edificio principal de la escuela se asomaba por el horizonte... Sí, ¡la academia Santos Guerreros de Leyenda! ¡Sin duda alguna me convertiré en un jugador de Kōgutis éste año, sí señor, y nadie me lo impedirá, ni siquiera un montón de papeleo sobre el escritorio! ¡Mi historia empieza aquí!

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