FANDOM


Finalmente, el primer día de clases ha llegado, algo que muchos han estado esperando y otros no tanto. "Un alumno aplicado es premiado" tenían de slogan. Se hallaban varios jóvenes ubicados en filas, como si fuese una formación militar. La humanidad avanza pero los métodos no cambian, dicen...

En eso, un hombre adulto, alcanzando los 50, tal vez 60 años, se acercaba al micrófono colocado en un escenario enorme, digno de un gran espectáculo, a esta singular persona se le había otorgado el cargo de director principal del instituto.

— ¡Muy buenas, sold... alumnos! *Tose un poco*. ¡Es un gran honor tenerlos en este hermoso lugar educativo, simplemente es satisfactorio conocer caras nuevas cada seis años! *Haciendo una pequeña pausa*. Así es, la graduación dura un total de seis años, en ese lapso podrán retirarse si así lo desean, o quedarse hasta el final. *Colocando el micrófono más cerca de su boca para lograr una mejor comprensión*. Veo que cada uno se ha instalado correctamente en sus recientes aulas, es una alegría... Sin embargo, con dureza, tendré que decir que si desean esta vida de lujos tendrán que obtener las mejores notas, o de lo contrario, serán expulsados al segundo aviso. –

La mayoría habían quedado un tanto asombrados por la introducción de la bienvenida, aunque no tardaron en darse cuenta que se iba tornando más siniestra esa calidez, para finalmente impactar en una sorpresa con sus últimas palabras...

— *Aclarando su garganta*. Je, no se asusten, seguro todos se esforzarán. –
Mostrando una sonrisa amable prosiguió con su discurso. 
— Bien... Sobre sus profesores, muchos de ellos son ingeniosos, graciosos, serios, en otras palabras... Una diversidad de personalidades, y no duden en que aprenderán algo de suma vitalidad con nosotros. –

Un alumno se atrevió a levantar la mano, le había quedado una duda desde el principio y no se animaba a hablar, hasta que finalmente alzó su voz.
— Esto... Tengo una pequeña duda... ¿Cómo se dividirán las notas? ¿En semestres, trimestres, o algo semejante? –
Decía un tanto asustado.

Un profesor sale a ayudar al alumno. Éste llevaba una camisa blanca, una corbata, pantalones y zapatos negros, agregado a unos lentes cuadrados que usaba por la poca visión que tenía.
— Veo que han quedado con dudas, verán... Es una nota cada dos años, en total serían tres notas, ésta misma se divide por tres, obteniendo la calificación final. Es como usar el sistema trimestral, en vez de cada tres meses, será cada dos años. –

Los estudiantes sin más que decir se colocaron en la puerta del salón que les tocaba durante el primer horario. Entretanto, llega su preceptor, conocido por tomar el presentismo a los alumnos, avisarles sobre la ausencia de algún profesor, y sobre todo, el que entrega el boletín de notas.

— Hemos creado un nuevo sistema para que tengan un compañero de asiento a pesar de que no se conozcan entre ustedes. Será en orden alfabético, así que los iré nombrando y ustedes se acomodan como se les dé la gana, comenzamos: Adriana y Anthonie. –

— Es Anthony, con "Y" al final... ¿Te la tengo que grabar en la frente? –
Dijo Anthony, mostrando un leve mal humor, sigue a su amiga.

— Cuida ese carácter. ¿O tengo que hablar con el director? –
Advierte el preceptor.

Ambos se sientan en la fila del medio, en la zona de atrás para ser exactos.

— Los siguientes son Brayar y Catalina. –
Dice el profesor.

— Al final hay una "N", para la próxima... ¿No? –
Dice Brayan mientras se lanza sobre la silla ubicada en la fila izquierda desde la mirada del profesor, en la zona del medio.

El preceptor continúa leyendo.
— Ezequiel Y Avast. –

— Me llamo Hana... ¿Y de dónde sacó eso del antivirus? –
Comentó una Hana que no había entendido la referencia.

— Relájate, sólo es una broma. –
Aclaró el preceptor.

Si, sé lo que piensan ¿El protagonista sentando convenientemente con su amiga de la infancia? ¿Casualidad? ¿O poder del guión?

Como sea... Nos sentamos en dos asientos de la cuarta fila, justo en el medio.

— Honda e Iverson. Que raros nombres... –

Ambos se van a sus asientos, ubicado por delante de nosotros.

El preceptor sigue leyendo.
— Jazmín y Jesús. –

Aquel llamado Jesús entra con una mirada indiferente. 
— Así es... Soy tu Dios. –
Luego de ese chiste malo, saca un libro y comienza a leerlo.

Jazmín libera una risita, y se sienta al lado de éste, estando ubicados en la fila derecha desde la mirada del profesor, en la zona de en medio.

El preceptor soltó un breve suspiro por el comentario del estudiante.
— Jorge y Julio, adelante. –

Ambos irían atrás de todo, en la fila izquierda. Estos fueron de los pocos que no hablaron.

— Continúan... Kalma y Luna. –

— Es Karma, ped... –
Dijo un Karma aparentemente resentido por el mal nombramiento, aunque su acción había sido interrumpida; Luna le agarra fuerte el brazo, y lo sienta adelante, en la fila izquierda, mirándolo con cierta seriedad para que se calme.

— Y para terminar, Reptil y Rosemaría... Creo... –

Reivic, al sentarse, mira a sus compañeros. 
— Umm... Pocas mujeres y muchos hombres... Se va a armar alta orgía. e.e –
Pensaba, para luego sentarse bruscamente detrás de todo, en la fila del medio.

El preceptor seguía mirando su libreta sin prestar atención a las aclaraciones, sólo quería terminar el trabajo para ir a tomar un café a su sala.

— Bien, me retiro. –
Concluyó el preceptor, mientras se marcha del lugar.

Al rato, llega el profesor, era el mismo que había finalizado el discurso antes, aunque esta vez traía consigo un maletín de cuero color marrón, con una manija de plástico color negra.

— Buenas, seré su profesor de Matemáticas. Les seré sincero, no soy de charlar sobre algo que no fuese de la materia, también explicaré las veces que sean necesarias para que comprendan la materia. ¿Alguna pregunta? –

Karma había levantado su mano.
— ¿Su nombre? –

— Me llamo Juan, es un nombre común, pero me agrada. Antes de empezar con cualquier cosa, me gustaría que se presenten en el orden en que fueron llamados. –

Los estudiantes fueron pasando de a uno en uno.

— ¡Muy bien hijos de perra, mi nombre es Anthony, grábenselo en sus cabezotas! –
Se presentó Anthony, algo eufórico.

— Pediré que moderes tu lenguaje para la próxima. –
Comentó el profesor Juan, aunque por el tono que había usado, no parecía una advertencia, sino un consejo.

— Soy Adriana. –
Se presentó Adriana, de forma cortante.

—  ¡He aquí, Brayan! –
Se presentó Brayan dejando en claro que estaba aquí.

— *Enérgica* ¡Hola a todos! Encantada de conocerlos, soy Calista. –
Se presentó Calista, daba toda la impresión de ser una persona inquieta.

— ¡Ezekiel, Ezekiel! –
Se presentó el protagonista, ósea, yo.

— ¿Por qué repites tu nombre? ¿Eres un Pokémon o algo así...? –
Pregunta el profesor Juan ante tal comportamiento subnormal.

— Tal vez, quién sabe. –
7w7

— Hola, mi nombre es Hana, mucho gusto. –
Se presentó Hana de la forma más simple del mundo, pff.

— ¿Qué onda? Me llamo Honda. *Sonríe amigablemente*. Espero llevarme bien con todos, o casi todos. –
Se presentó Honda, y presiento que no usaré la expresión "Onda" en un largo tiempo.

— Buenas, soy Iverson. –
Se presentó Iverson, siendo más educado que la mayoría.

— H-Hola, me llamó J-J-Jazmín... –
Se presenta Jazmín de forma callada, mientras jugueteaba con su cabello.

— Eh, ¿se supone que me debo presentar? Soy Jesús. –
Se presentó Jesús, no hay mucho que decir.

— Mucho gusto. Soy Jorge. –
Se presentó Jorge, dando la impresión de ser una persona agradable, claro, si no fuera un acosador enfermo.

— Julio. –
Se presentó Julio, pronunciando estas letras con forma de palabra. Me alegra sabe que aparentemente no soy el más raro de aquí.

— ...Pueden llamarme Karma. –
Se presentó Karma, aunque "Karma" es lo que menos parece tener.

Luna caminaba lentamente hasta estar frente al escritorio del maestro, mostrando sus enormes ojeras y su piel pálida.

— Pensé que venía a que me enseñaran, no a una playa... – 
Murmuró, para luego aclarar su voz.
— Mi nombre es Luna. –
Se presentó Luna, la única y diferente Luna.

— *Algo nervioso*. ¡H-Hola, mucho gusto! ¡Mi nombre es Reivic! –
Se presentó Reivic, dedicando una sonrisa amigable. Ya me cayó bien.

— Permítanme presentarme. Me llamo Rosemary. –
Se presenta Rosemary, bien coqueta, parece ser la clásica chica que sólo busca atención.

— Guau. Por lo visto, sus nombres son todo lo contrario al mío, y por eso mismo intentaré pronunciarlos lo mejor que pue- –
Decía el profesor Juan hasta que de pronto es interrumpido, un alumno se había puesto a hablar y tapaba su pequeño discurso.

— ...Hace rato dijo que no iba a hablar sobre cosas que no fueran de su materia. ¿Primer día y ya rompiendo su propia palabra? –
Se pronunció Anthony.

— Veo que tenemos a un charlatán en la clase... Pues, por ser el primer día no veo nada de malo conocernos, si está en contra de eso... *Toma un fibra* Ten, pasa a escribir a la pizarra. –

— ¿Uh? ¿Las pizarras no son verdes o negras en vez de blancas? ¿Y por qué una fibra en vez de una tiza? –
Pregunta un confundido Anthony.

— Son pizarras especiales para que el polvo no afecte a los pulmones, además de que son más fáciles de limpiar y no ensucian tanto. –
Aclara el profesor Juan.

— Si paso le enseñaría a usted, prefiero no tomarme el trabajo de explicarle cincuenta veces. –
Respondió Anthony, hablando con aires de agrandado mientras cruzaba los brazos.

— Interesante, entonces no importará que cuando explique y no entiendas, te salteé. –

Maldición, ¿hay algo más aburrido que la clase de matemática? ¿De qué me sirve saber trigonometría cómo si formar triángulos y demás cosas raras va a ayudarme a patear traseros...? Ñe, mientras ellos seguían discutiendo, yo jugueteaba con mi lápiz mientras recordaba a Sebastián...

~ Mientras tanto, en otro lugar ~

"¡Sorprendente, ahora sólo queda 1 miembro de los Nocturnia Gladiators, el Shinigami Strocchia...!" Se oía a través de una pantalla.

En su habitación, se encontraba Sebastián viendo la grabación del primer campeonato nacional de su hermano...

"¡3 vs 1! ¡Todo está perdido para los Nocturnia Gladiators, es imposible que el Shinigami pueda contra los tres mejores de Roma!" Se escuchaba de aquel anunciador que resonaba a través de la tablet.

— Tsk...–
Se quejó Sebastián.

~ Flashback ~

Un Sebastián joven se encontraba de frente con su hermano.

— ¿Volverás pronto, hermano? –
Pregunto Sebastián. Mientras este volteaba con una sonrisa en su rostro.

— Sólo será un mes. –
Respondió el hermano, encendiendo la ilusión de un Sebastián niño.

~ Fin del flashback ~

— Así que han pasado tres años desde ése entonces... –

"¡Increíble! ¡INCREÍBLE! ¡Todo el estadio está de pie, el Shinigami ha logrado sacar a dos jugadores del equipo Rayo del Oeste de la plataforma!"

~ Flashback ~

— Te juro que volveré dentro de un par de meses, una vez acabemos con el campeonato mundial, iré directo a casa, ¿está bien? –
Aclara a través de una llamada a su hermano.

— (...) –
Sebastián no respondía.

— ¿Sebas? ¿Estás ahí? –
Preguntaba su hermano, en un tono apesadumbrado.

En eso, Sebastián cuelga la llamada y lanza su tablet hacia la pared, furioso.

~ Fin del flashback ~

"¡Y contra todo pronóstico, el Shinigami Strocchia elimina al Rayo del Oeste, llevando al equipo Nocturnia Gladiators a la victoria del campeonato nacional!" Decía el anunciador mientras una multitud enloquecía exaltada.

Para entonces, Sebastián había apagado la pantalla de su tablet y sale de su habitación, dando un portazo.

~ Academia Santos Guerreros de Leyenda ~

Sonó el timbre en todo el salón, indicando que la clase había terminado.

— Lograste lo que querías, ya se ha pasado la hora. –
Dijo el profesor Juan mientras le dedicaba una sonrisa amable.

— Creí que no se había dado cuenta. –
Respondió Anthony, recostado, de brazos cruzados.

El preceptor se coloca en la puerta, y de un grito, llama a todos para la siguiente clase que tendrán. Más tarde, se presentarían los alumnos en la siguiente clase, el lugar era un gimnasio enorme con canchas de voleibol, basketball, fútbol y demás, evidentemente estaban en la hora de Educación Física. Allí, muchos se fueron a cambiar sus ropas, puesto que no estarían cómodos.

— Oigan... ¿Ya están...? *Suspira*. –
Dijo el profesor de educación física, mientras esperaba sentado.

Es entonces cuando comenzamos a salir, todos con una camiseta mangas cortas color blanco con la insignia de la institución, un pantalón largo azul y zapatillas deportivas; la típica vestimenta.

— Bueno, muevan sus piernas en aquella pista de atletismo, y luego veremos. –
Ordenó el profesor mientras se sienta en un banco y saca su celular.

Todos comenzaron a correr, la mayoría dieron todas las vueltas trotando, otros se cansaron y caminaban o directamente se quedaban sentados, de todas formas, el profesor ni los miraba.

— Hicimos cinco vueltas, y estamos cansados... ¿Podemos refrescarnos? –
Dijo Luna, algo exhausta.

— No los vi, háganlo de nuevo. – 
Dijo el profesor, mirándola con total indiferencia, en lo que luego volvía a poner su vista en el celular.

En eso, los estudiantes llegan a duras penas, pero rápidamente son informados de la decisión del profesor, teniendo un poco de resentimiento aunque tuvieron que seguir.

Brayan continuaba su trote, sin embargo cuando se enteró que el profesor dijo sobre seguir dando vueltas se puso a insultarle en italiano. 
— Professore di orto, morirai. –

Jorge, que pasaba cerca de allí, intentaba hacerse el galán delante de Hana. 
— ¡He... –

Éste no pudo decir nada, un pie había provocado que se cayera de cara al suelo.

— Uy... Cuidado, chico. Este suelo no es tan plano como parece. ¿Sabes? –
Y no le eches la culpa a mi piececito, no no.

Jorge e levanta, algo atontado, pasándose la mano por la cara.
— N-No te preocupes, yo fui el despistado. –
En eso se da cuenta de lo que realmente había sucedido.

Hana escucha nuestra conversación, más no le importaba mucho, trotando más rápido y dejándonos a ambos atrás.

— ¿Qué te sucede? ¿Tienes algo contra mí? –
Exclamó Jorge, mirándome con seriedad.

— Mejor preocúpate por lo tuyo y no te metas en la vida de los demás. ¿Entendido? –
Le aclaré a Jorge para luego salir trotando para alcanzar a Hana.

En eso, una joven corredora pasa por al lado mío, y le coloca una traba al acosador, provocando que caiga nuevamente.

— ¡Ups! Perdón, creo que no te vi, igual es tu culpa por ir en dirección contraria. –
Se disculpaba Calista, en lo que continuaba con su carrera.

Se ve a Jesús caminando tranquilamente, con su mano izquierda en el bolsillo de su campera y en la otra sostenía su libro, el cual leía, obviamente. Continuaba con su lectura, sin prestar atención, pisando "accidentalmente" al joven que se encontraba en el suelo.
— No recuerdo haber sentido un desnivel antes, bueno, no importa... – 
Termina de pisarlo, y sigue su camino.

Jorge había colocado sus manos en el suelo para intentar levantarse, sin embargo los demás no habían disminuido el trote y comenzaron a pisarlo.

Brayan se encontraba corriendo hacia su amigo.
— Idiota, te hubieras quedado conmigo, te hicieron pedazos. – 
Lo levanta.
— Más tarde nos iremos vengando de cada uno. –

El profesor toca el silbato para volvernos a reunir.
— Bien, ya pasó la hora... Si saben cómo volver al colegio, ahí se ven. – 
Se marcha.

— No sé ustedes, pero ese loco me cae mal. – 
Dije mientras me limpiaba con una toalla.

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.