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Más tarde, de a uno comenzaban a salir ya cambiados de los vestuarios, poniéndose en marcha hacía el instituto, aunque evidentemente tardaron más por cierto alumno que apenas podía caminar, debido a que había sido pisoteado descuidadamente. La clase terminó; y así termina el segundo día de clases, así que me dirijo al salón del consejo estudiantil para esperar a Hana...

— ¡Aléjate de mí! –
Escuché decir de la inconfundible voz de Hana por el pasillo.

— ¿Eh? ¿Hana? –

En ese instante observé a Hana, tratando de alejar a Jorge

— Eeeh... –

— ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO?! ¡VEN Y AYÚDAME! –
Dijo Hana en su desesperación.

—  Ah, es cierto. –

Entré al salón del consejo estudiantil y vi a Jorge abrazando a Hana, babeando de paso... Gh, que sujeto más repugnante... Me dirigí al puesto de la presidente y saqué un pato de goma (increíble arma de destrucción masiva solo para casos extremos, casi siento lástima por Jorge),  el cual lance contra la cabeza de Jorge y éste cayó inconsciente al suelo, librando a Hana de sus sudorosos y obesos brazos.

— *Suspira* Gracias, Ezekiel... Vayámonos antes de que despierte. –
Decía Hana.

— Claro... –
Le respondí.

Bien, Hana y yo salimos de la academia y cogimos el autobús que nos llevaría a nuestras casas, así acabó el segundo día de clase, aún faltan 5 días para que acabe la semana, pero hasta ahora, el año escolar no va tan mal.

~ Al día siguiente ~

Me encontraba en la puerta de la piscina, esperan a Hana para iniciar con la limpieza... La piscina es gigante, ¿cómo pretende esa loca que limpiemos todo esto para el fin del día? Seguí esperando a Hana, dijo que no tardaría, que iba a traer los últimos implementos de aseo y cambiarse el uniforme. Hasta que oí que la puerta tras de mí se abría.

— Ah, por fin llegas, Hana; entre más rápido empecemos más rápido acabar- –

Observé a la persona que entró a la piscina, ¡era Sebastián!

— ¿Eh? ¡Ah, Ezekiel, qué bueno volver a verte! –
Dijo Sebastián de forma animada.

— ¡Sebastián, pensé que no volvería a verte! –
Dije yo con la emoción a mil.

— Bien... Emm, lamento la intromisión, sólo que estaba buscando a la Presidente del consejo estudiantil y un miembro me dijo que estaba aquí en la piscina. –

— Ah, bueno, sí, yo también la estoy esperando; dijo que traería algunos implementos para el aseo, así que debe estar en la sala de utilería o en la sala del conserje. –
Le aclaré.

— ¿En serio? Bien, muchas gracias Ezekiel. –
Me agradeció.

— ¡O-Oye, espera! –
Recordando algo, lo detuve antes de que se fuera.

— ¿Sí? –

— Recuerdo que hablamos acerca de un entrenamiento de tu parte, pero nunca acordamos lugar o fecha. –

— Sí... Lo lamento, pero ando algo apurado, si quieres anota mi Facebook y cuando acaben las clases, me escribes. –

— ¿S-Sí! –

Efectivamente, di con su perfil en Facebook; pude ver una foto de él junto a Samuel, su hermano. Cuando decidí alzar la mirada, lo vi dando la vuelta en el corredor, despidiéndose con su mano. ¡No lo puedo creer, tengo en mi Facebook a un Strocchia! ¡Éste perfil puede ser únicamente para su familia! Seguí haciendo tonterías y poniendo un rostro malicioso, hasta que una voz interrumpió mi emoción.

— ¿Qué se supone que estás haciendo, tonto? –
Preguntó Hana

— E-Eh... Bueno... –

Justo cuando iba a contarle lo ocurrido, mis ojos miraron de pies a cabeza a Hana. Se encontraba con el traje de baño de la academia... Vaya que le quedaba bien... ¡Esperen, ¿qué estoy haciendo?!

— E-e-e-emmm... Verás... –

— ¿Sabes qué? Olvídalo, no quiero saber que pasaba por tu cabeza en esos momentos... Será mejor que empecemos o si no, no acabaremos a tiempo. –

Bajé primero las escaleras y luego Hana bajó por las escaleras; no pude evitar verle el trasero mientras bajaba, ¿acaso es éste el cuerpo de una mujer completamente desarrollada?. Cuando llegó al suelo de la piscina, me dio un cepillo y ella tomó otro, y empezamos a limpiar la piscina.

~ Una hora después... ~

¡Fiuuu! ¡Estoy agotado, no puedo mover más los brazos! Me detuve un momento para ver lo que habíamos hecho... Hemos estado una hora y media limpiando la piscina sin parar y sólo hemos limpiado un tercio de toda la piscina. Observé el ventanal detrás de las gradas, parecía que el sol no tardaba en ponerse... Observé a Hana, la cual seguía limpiando con el cepillo sin parar.

— Hana, es imposible, mira nada más el tiempo que nos ha llevado limpiar la piscina, y ni siquiera hemos llegado a la mitad. –

— ¡No me importa! ¡Debemos limpiar ésta piscina nosotros mismos! –

— Oye, Hana, sé que quisiste hacer una buena acción y te sientes responsable como Presidenta del consejo, pero no fue tu culpa que el equipo de mantenimiento no pudiera venir. –

— ¡¿Quieres dejar de quejarte?! ¡Si es así, mejor vete y no me estorbes! –

Hana empezó a limpiar más fuertemente, pero podía ver como sus piernas temblaban del cansancio, su cuerpo estaba bañado en sudor y su pecho se movía desesperadamente por la hiperventilación... Ahora que lo pienso, ¿desde cuándo Hana tiene los pechos tan grandes? En realidad ha crecido bastante, parece como si fuera ayer cuando nos bañábamos juntos, claro, teníamos 5 años en ese entonces.

Hana se volteó para verme, ¡Maldición, parecía como si un demonio la hubiera poseído!

— ¿¡Acaso me estás viendo el trasero!? –

— ¿E-Eh? ¡¿Qué?! ¡No! –

Para ser sinceros, no lo hacía, le veía los pechos. De cierta manera, no estoy mintiendo.

— ¡Eres hombre muerto! –

Hana soltó el cepillo y comenzó a correr en mi dirección. Lo primero que hice fue huir de ella, llegando hasta las escaleras, empecé a subirlas, pero cuando iba en el 4° escalón, Hana saltó y me agarró del torso, haciendo que cayéramos al suelo de la piscina. Abrí los ojos y encontré a Hana sobre mí, pero sentí también algo suave sobre mí, que me ahogaba.

Moví un poco mi cabeza y pude ver lo que pasaba. Hana había perdido la parte superior de su traje de baño, dejando sus pechos a la vista, y con eso estaba a punto de provocarme un desmayo por falta de aire. Luego, Hana abrió los ojos y se encontró con la vergonzosa situación, se puso tan roja que pensé que iba a salir humo de sus orejas; en cambio yo, que estaba casi azul del aire que me faltaba. Hana dio un grito e intentó quitarse de encima, pero su pie resbaló con el suelo que tenía jabón y me enterró más entre sus grandes amortiguadores; y así fueron varios intentos más, mientras yo perdía la razón.

¿Acaso así moriré? ¿Enterrado entre el par de pechos de mi mejor amiga? No podía hacer nada más que ver el avergonzado rostro de Hana y sus intentos fallidos para quitarse sobre mí, hasta que vi que el rostro de Hana se paralizó por un momento. Esperen, ¿es lo que siento? Moví un poco de pierna y...

— ¡No lo muevas! –

Bueno, no puede culparme, estuvo un buen rato rozando su cuerpo contra el mío, esto es solo una reacción natural de mi cuerpo.

¿Acaso eso que veo al fondo es la tan famosa luz al final del túnel? Ah, no, simplemente era una lámpara. Enfoqué de luego mi mirada en Hana, quien me estaba mirando, ¿acaso quieres ver morir a tu mejor amigo?

— Ezekiel... –

De repente, Hana cerró sus ojos y empezó a inclinar su rostro, poniendo sus labios en una posición extraña. Entre uno de esos movimientos, pude recuperar la movilidad de mi boca.

— Me estás ahogando. –
Le reproché.

Hana abrió sus ojos.
— ¡No hables! –

Hana dio un brinco y quedamos por fin separados; jamás amé tanto respirar... Me tomé mi tiempo para llenar mis pulmones de aire, mientras Hana se organizaba rápidamente la parte superior de su traje de baño...

Ahora que podía respirar tranquilamente, sin la preocupación de si iría al Cielo o pagaría condena en el Infierno... ¿Acaso Hana planeaba besarme?

— Oye, Hana, ¿acaso planeabas...? –

De repente, la puerta de los vestidores se abrieron y las voces de todo el equipo de natación resonó en las instalaciones. ¿¡Siempre estuvieron ellas ahí!?

— ¿Eh? ¿La Presidenta y el Vicepresidente del consejo estudiantil? –

— ¿No se suponía que la piscina iba a ser limpiada por el equipo de mantenimiento para la competencia del D5? –

Me quedé impactado al ver un total de 5 chicas mirándonos curiosas... ¿Acaso vieron algo de lo que ocurrió hace minutos? ¡Si eso fuera cierto, seríamos expulsados de la academia! Miré a Hana, quien se encontraba mirando al suelo, obviamente estaba más preocupada y avergonzada que yo... ¡Vamos, Ezekiel, haz algo!

— E-El equipo de mantenimiento tuvo problemas, así que decidimos limpiar la piscina por nosotros mismos... –

— ¿Ustedes solos? ¿Esta piscina? –

— Veo que no les ha ido bien, no han acabado y ya acabaron las clases. –

— Jejeje... Adivinaron. –

— Bueno, no podemos simplemente irnos, ¡vamos chicas, ayudemos a limpiar la piscina! –

— ¿Eh? –

— ¡Sí, vamos a ponernos de nuevo nuestros trajes de baño! –

— No hay necesidad, chicas, además, se les haría tarde... –

— ¡No te preocupes, después de todo, es nuestra piscina también! –

Todo el equipo entró a los vestier, así que aproveché para hablar con Hana.

— Al parecer no se dieron cuenta de nada. –

Hana se levantó y me miró con su rostro habitual.

— ¿Darse cuenta de qué? –

— De lo que pasó hace unos minutos. –

— No sé de qué me estás hablando. –

¡NO ME JODAS! ¡SABES PERFECTAMENTE QUÉ OCURRIÓ!

— Ja, ¿acaso me dirás que no recuerdas que me ibas a besar? –

— Nunca haría algo así, y menos en horas de trabajo. Creo que estás enfermando, Ezekiel.–

— Claro, hazte la que no sabes nada por ahora. –
Pensé en ese instante.

Bien, algo tarde pero con ayuda de las chicas de natación logramos limpiar toda la piscina, Hana y yo nos dirigimos a la estación de buses, tomamos el bus que se dirige a nuestras casas y nos despedimos. Vaya día, mejor me iré a dormir.

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